Sale el sol. Es octubre. 1913 esta quemando sus últimos cartuchos de una almanaque que ya se queda sin hojas. Buenos Aires es distinto. Muy distinto. En Barracas se define nuestra barca del tiempo. No tiene velas, ni timón. Ni siquiera es de madera. Esta hecha de recuerdos. De historia pura. Sportivo Barracas es el puerto donde anclamos. Queremos conocerlo íntimamente, conocer su vida, sus habitaciones, pasajeros. Eternos personajes

Don Manuel Freire, con sus “ y tantos “años dirige el desembarco. Carga sobre sus espaldas nada menos que 63 años como socio de Sportivo: Por eso sus ojos crispados tonos azules y blancos sobre su pecho. Por eso su voz aguda, que no se detiene, que no surge y desparrama palabras bañadas en historia. Adelante, cuente don Manuel, cuente por favor…

“…Eso es, fue en el 30 de octubre de 1913 cuando se fundo Sportivo Barracas. Le compramos la cancha al club Riachuelo, que estaba ubicada en Santa Elena e Iriarte. Por entonces pagamos 2.600 pesos. Una casilla, el terreno, las instalaciones y la afiliaciones a la Asociación del Fútbol. Se eligieron los colores azul y blanco, Y así comenzó la historia. En 1916 ascendio a primera Otón, Pedro Alfer y Fiorito, jugadores que posibilitaron la hazaña.

“En el año 1917 alquilamos la cancha de Iriarte y Luzuriaga que después se hiciera famosa, porque alli se jugaban los partidos internacionales. Fijese lo que le digo. En uno de ellos albergo a 50.000 espectadores, ¡y fue en 1920! ¿Qué le parece? Tambien fue escenario de un partido entre Argentina y Uruguay en 1921, donde Onzari marco el primero gol de corner olimpico (se le llamo Olimpico, porque en Bruselas, durante la disputa de las olimpiadas, se le dio validez). La canch estaba echa de tierra y madera. ¡ que linda, que linda era!”

El “capitan” detiene su relato. Nosotros, simples marineros a sus ordenes tomamos la palabra. Y chusmeteamos sobre un montón de cosas vieja que tienen un valor inigualable.

“Esta colección da satisfacción al poder aclarar que es concordante con los propósitos del club, ha podido instalar en el corto plazo de un año secciones de esgrima, box, fútbol, billares, pelota, música, ajedrez, confitería y peluquería, contando solo para ello con los recursos de la institución. Señores consocios, creemos que cumplimos con nuestro deber”

¿Sabe una cosa? En este párrafo lo extrajimos de la primer memoria y balance presentada por la comisión directiva que presidía el doctor Garbarino, durante el periodo 30 de octubre de 1913 – 31 de octubre de 1914.

Para que se de una idea de lo que esconde Sportivo Barracas, basta recordar el paso por la institución de Roberto Cherro, el inolvidable “Cabecita de Oro” que lleno de goles a nuestro fútbol En 1935 Barracas dejo de practicar este deporte debido a la división .

Retorno en 1967, sin cancha, pero con todo el entusiasmo necesario.

“Que épocas aquellas. Si que se trabajaba en serio En nuestro gran estadio se llevo a cabo la pelea Firpo – Traeey. Fue el 8 de octubre de 1922. Gano el “Toro Salvaje” por nocaut en el tercer asalto y la gente se enfureció, gritando que todo era farsa. El Club tenia solo un año de vida y ya se había construido la cancha de paleta. En un año llegaron a trabajar 150 personas formando subcomisiones. ¡Que épocas, mi dios, que épocas de trabajo!”

El sol se esconde. Es agosto. 1976 quiere desprenderse del invierno. Septiembre aguarda impaciente en las puertas de los almanaques. Este es el presente de Sportivo Barracas. El puerto del pasado quedo atrás y nuestra barca sigue adelante. Los tiempos cambiaron y el “capitán Freire” camina despaciosamente hacía el club para jugar junto a los hermanos Sanza, Voglino, Pablo Cumo o Bidegain, la partida de domino que espera. Mientras, el equipo de primera se entrena con fuerzas para llegar a la ansiada clasificación del torneo de la “D” y lograr el ascenso. Hay un campo de 13.000 metros cuadrados que aguarda la concreción de obras.

Seguramente don Manuel Freire se ira después, cuando la noche se recueste sobre el cielo, orgulloso de este presente feliz de Sportivo Barracas y el pasado viviendo eternamente, en sus ojos crispado. ¡Siga el viaje, mi capitán, y hasta siempre!

Fuente: RECUERDOS CACHUZOS

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